sábado, 26 de septiembre de 2009

Con cariño, para tu sobrino Dioni y la encantadora galleguiña.

Gran parte de la felicidad, a la que todos aspiramos, aunque parezca una cursilería o un tópico, tiene mucho que ver con el amor. Porque todos nosotros necesitamos amor, el cual forma parte de la naturaleza humanan, tanto como comer, beber y dormir.

Y compartir y caminar juntos.

Y que, cuando transcurran los años, podáis deciros, asidos de la mano y mirándoos a los ojos, lo que expresa Benedetti en este poema:

TODAVIA

No lo creo todavía,
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo,
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo;

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa;

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte,
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía;

pero venís y es seguro,
y venís con tu mirada,
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro;

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos,
en cambio, sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido;

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Mario Benedetti

martes, 22 de septiembre de 2009

La gran boda gallega




El pasado fin de semana nos desplazamos a tierras gallegas, para asistir a la boda de mi sobrino Dioni, quien merced a esto de las nuevas tecnologías, se casaba con una encantadora galleguiña, con la que había comenzado a relacionarse a través de Internet desde su pueblo natal de Bailén.

El viaje pintaba bien, pues dada la lejanía del lugar y lo extenso de nuestra familia, contratamos un autobús que fue recogiéndonos en ruta, para reunir a un total de 27 personas entre hermanos, cuñadas, sobrinos, parejas de éstos... En fin, una buena tropa, con la que compartimos comidas en ruta, recuerdos, chistes y bromas.

Aunque algo cansados por los muchos kilómetros, el sábado nos trajo dos lugares para resarcirnos: La ermita de Santa Eulalia en Dumbría, donde se celebró el enlace, y el Hostal-Restaurante Playa de Estorde, donde se llevó a cabo el banquete.

Si la ermita y el entorno donde se encuentra es digno de admiración por su belleza, no os quiero contar lo que significa atacar un buen bogavante o un plato de cigalas, mientras por los ventanales abiertos del salón se cuela la agradable brisa de este rincón de la Costa da Morte.

Las vistas eran sencillamente espectaculares, y contemplar a mi gente asombrarse desde el mirador por la rapidez y la profundidad de la bajamar, mientras el que escribe hablaba de temas marineros con un amigo, experto percebeiro, antiguo marino mercante y que además cumplió su servicio militar a bordo de un barco en el que, años después, pase yo un periodo de mi vida, hizo que mis "pilas marinas" se recargaran para una buena temporada.

¡Gracias sobrino, acertásteis en todo!

lunes, 7 de septiembre de 2009

POEMAS DE NIÑOS PARA TODAS LAS EDADES

En mis largos años dedicados a la docencia, intentaba enseñar, a mi alumnado, a pensar y a deducir para poder escoger, al tiempo que aprendían a conocer, aprendían a hacer, aprendían a vivir y aprendían a ser. Esto es una pequeña muestra de aquello: Lengua, literatura, poesía, composición, vida sana, saber consumir…


¡Tira el cigarro chaval!

¿No has leído que fumando

Vas tu sangre envenenando

Con el tóxico fatal

Qué tu salud va minando?


Viendo a tu padre fumar,

Al maestro y al doctor,

No cometas el error

De quererlos imitar

Haciéndote fumador.


Para ser un “hombre entero”

No es necesario fumar,

Ni los antros frecuentar,

Donde se tira el dinero

Que tanto cuesta ganar.


(Composición realizada por dos de mis alumnas de 7º de EGB en el año 1991)



jueves, 3 de septiembre de 2009

Después de la vacaciones



















.
Como lo prometí antes del verano
Pongo en marcha mi corta imaginación
Y como ví la charca con emoción
Me decido a hacerlo con Word en mano

Debiste ser germinal hortelano
Pero parece que te iba la canción
De buen bucanero con su embarcación
Por aquello, tú decidiste, hermano

Irte a la mar para sentirte entero
Dedicar la vida a la navegación.
En Hinojosas encontré al bucanero

Aún sus antiguas raíces siguen en acción
Y la casa prepara lo primero
Como mestanceño, sublime reacción

lunes, 3 de agosto de 2009

"Marinerito tierra adentro" o "Mestanza arde en fiestas"




En tu puerto atraqué y de repente
era uno más entre tanto paisano,
de beso en beso y de mano en mano,
reencontrado de nuevo con tu gente.

Hoy volveré a vivir, intensamente,
la fiesta que me acerca a mis hermanos,
haciendo arder, como viento solano,
el alma de mi pueblo efervescente.

¿Que queda aquí del viejo bucanero,
añorante de soles y de sales
y del blanco velamen del velero?

Tan sólo el flamear de los percales,
bailando al son de un viento marinero,
alivia su nostalgia de mistrales.
.
.
.
A Graci, a Emilio, a Manolo "Matapollos" y a Guada, que nos acompañaron en nuestras fiestas.

lunes, 13 de julio de 2009

RECORDANDO A NERUDA, POETA DE LA VIDA



Una serie de actividades se llevan a cabo, a partir del 12 de julio, en Chile para celebrar los 105 años del nacimiento del Poeta y Premio Nobel de Literatura, Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, mundialmente conocido como Pablo Neruda, nacido el 12 de julio de 1904 en la localidad de Parral, 342 kilómetros al sur de la capital chilena, y fallecido en Santiago el 23 de septiembre de 1973, habiendo recibido el nóbel dos años antes.


Está considerado uno de los mayores y más influyentes de su siglo, de quien Gabriel García Márquez dijo que era "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma" y Harold Bloom, crítico y teórico literario estadounidense, que “ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él”.

Poeta de la vida, poeta idóneo para los no iniciados, parece contarnos que la poesía es todo menos artificio y engaño. Es, simple y llanamente, vida cualquiera: así de hermosa.

He aquí una bellísima muestra.

VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA

Poema 06... Te recuerdo como eras en el último otoño...

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

Poema 20... Puedo escribir los versos más tristes está noche...

Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


.


sábado, 11 de julio de 2009

La hipertensión del pirata...."El origen"

Aportación compartida con "Por pasar el rato"

Alguna que otra vez me he preguntado por qué, tras más de veinte años de abandonar profesionalmente el litoral, y arraigado como estoy en la sierra madrileña, sigo teniendo este tirón marinero, y por mis venas sigue fluyendo, mezclada con mi sangre, la sal de nuestras costas, que me provoca, dicho sea de paso, una pertinaz e irresoluble hipertensión arterial.

No le encontraba una explicación lógica hasta que, hace unos días, mientras se reproducía el vídeo de Balti "Nacimiento de Kala" escuché una expresión que llevaba sin oir casi veinticinco años, "Luego aluego", que me transportó como en un "flash back" a mi etapa cartagenera, entre los años 1982 y 1985.

Andaba yo entonces por los veintipocos y en Cartagena encontré a mi segunda familia, la de mi compañero y amigo Antonio Quiles, que me acogió como uno más (y no eran pocos) en su casa del Barrio "Virgen de la Caridad", más conocido como "Las Seiscientas". Con ellos comí en innumerables ocasiones, en su casa dormí más de una noche, desplazando al "chinorri" de la casa desde su cama al sofá, y allí se lavaba mi ropa todas las semanas, pues la señora Isabel se negaba en redondo a que me gastara "los cuartos" en una lavandería, teniendo ella "una buena lavadora" .

Pues bien, esta familia, humilde pero compuesta por personas de la más alta calidad humana, tenía por costumbre veranear donde los más pudientes, en las playas del Mar Menor, si bien de una forma un tanto peculiar.

Existían entonces, cerca de la zona conocida como Playa Paraíso y del camping "Villas Caravaning", unas salinas abandonas, que por lo que veo ahora desde las alturas del Google Maps, se han vuelto a poner en explotación. Por aquellos años su propietaria, una viuda acaudalada según contaban los mayores, daba permiso para que en sus tierras, colindantes a la playa, se instalara todo aquél que quisiera con su tienda de campaña.

El Sr. Pepe Quiles, jubilado de la Empresa Nacional "Bazán", montaba, apenas terminaba mayo, su tienda familiar (dos dormitorios pequeños y uno de matrimonio, porche cubierto y cocina independiente) en dicha playa, donde se constituía una auténtica ciudad de aluvión, con familias que se conocían de veranear año tras año en el mismo sitio. Como yo poseía entonces una tienda canadiense de 4 plazas, me "adosé" a mi familia cartagenera, utilizando mi tienda como "pisito para solteros".

No me extenderé contando muchas aventuras, como la de llegar a remo (Manolo, no teníamos vela ni motor) hasta Isla Mayor, para comer en el chiringuito que allí había unas riquísimas sardinas asadas, mientras el Sr. Pepe, de proel, nos gritaba "Chacho, no reméis tan fuerte, que nos vamos a salir de España". O como nuestra recogida de kilos y kilos de almejas para el arroz. O aquel día en que, tras ser expulsados a las ocho de la mañana de la tienda de solteros a golpe de insecticida (porque al parecer la habíamos "líado parda" despertando a todo el mundo cuando llegamos de madrugada, después nuestro habitual recorrido por las discotecas de la Manga) me quedé dormido en el agua sobre una colchoneta y desperté, horas más tarde, cerca de Isla Perdiguera, con la espalda en carne viva por las quemaduras.

El caso es que una de las principales carencias de esta acampada era la del agua dulce. Confieso que a esa edad no la usaba mucho para beber, pero quien conozca el Mar Menor, sabrá que la concentración de sal se acerca mucho a la del Mar Muerto.

Existía, como siempre ocurre en estos casos, un hombre avispado que, con unos depósitos, unas mangueras y unas alcachofas, te ofrecía la posibilidad de ducharte al precio de 50 pesestas. La pega es que por ese dinero te tomabas dos quintos de cerveza, así que, durante la primera quincena de julio el que suscribe efectuaba su higiene personal "a lo pirata" y permanecía sin que por su cuerpo corriera ni una gota de agua dulce, con el correspondiente acúmulo de salitre en pelo, nariz, orejas y otras oquedades corporales, sobre las cuales no me voy ahora a explayar.

De ahí me vienen, creo yo, estas aficiones bucaneras y, aunque los médicos se empeñen en lo contrario, mi maldita hipertensión.


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