miércoles, 29 de agosto de 2012
Porque está ahí... y por algo más
viernes, 27 de abril de 2012
Un blog para mí solito... ¡Qué bien!
domingo, 29 de mayo de 2011
Venimos del Voto....aunque no estuvimos.
Al igual que nos ocurrió con la Romería de la Virgen de las Minas de Diógenes, circunstancias de fuerza mayor nos impidieron asistir. Para poner remedio a tanto deseo incumplido, decidimos celebrarlo a la manera de nuestro pueblo, aunque fuera en la distancia.
Así que Pili, cocinera de primer nivel y gran experta en platos típicos y tradicionales de Mestanza, se puso manos a la obra y nos preparó un menú a base de tortillas, pimientos fritos, chorizos... y como plato principal la caldereta de cordero que se come desde siempre en la Romería.
Invitamos a nuestros amigos y vecinos, nos instalamos en el patio de casa, y aunque la sombra no era de encina, sino de abetos, madroños, acacias y otros árboles propios de la sierra madrileña, celebramos a nuestra forma y presididos por una imagen de nuestra Patrona, una de las fiestas más antiguas y típicas de la comarca.
Por supuesto, la fiesta se prolongó hasta bien entrada la tarde, y, para que se cumpliesen todas las tradiciones, a última hora tuvimos que resguardarnos en los soportales de la casa, porque comenzó a chispear.
Lástima que no pudiésemos presenciar la entrada de la Virgen al pueblo y el cambio de las andas de campo a las de gala, con sus luces y su campanillas.
Eso sí, terminamos cantando "Venimos del voto con gran devoción..."
jueves, 15 de julio de 2010
EL REFUGIO DEL PIRATA
Pero ¡ay, amigos! ¿Os habéis parado a pensar qué ocurre cuando el navío (o su capitán) se caen a pedazos de puro viejo; cuando los embates de la mar superan la resistencia de su carcomido esqueleto?
En efecto, en ese momento hay que buscar un lugar bien resguardado, a salvo de las marejadas, de los cañones enemigos y hasta de los motines de la propia tripulación.
Un lugar donde amarrarse con toda la fuerza posible y esperar a que el tiempo y la intemperie se ocupen, poco a poco del desguace y el hundimiento final.
Vaya por delante que aún me siento con fuerzas para afrontar cualquier tempestad, para surcar los mares que sean preciso, abordar todo buque enemigo que se ponga a mi alcance, recalar en muchos puertos y asaltar cuantas plazas fueran menester.
Pero, para cuando me llegue ese momento inevitable, en que las podridas jarcias ya no puedan siquiera sujetar el velamen mil veces recosido, nos hemos preparado ese lugar, cerquita del Montoro de mis aventuras de infancia y adolescencia. Aquí nos encontraréis y aquí podréis abarloaros a nuestro costado cuantas veces lo deseéis.
domingo, 16 de mayo de 2010
FLOREAL, 100 AÑOS EN TRES FOLIOS
Me permito la libertad de traer a este blog un relato realizado por Raquel Gómez Castellanos, Concejal del Excmo Ayuntamiento de Puertollano y que ha sido premiado en el certamen "Tu Historia es nuestra Historia" organizado por la Fundación Jaime Vera. Este relato es un homenaje a su padre, nuestro querido y entrañable amigo "el Francés".
La primera vez que entré en la sede del Partido Socialista de mi ciudad, era solo una niña de 14 años, pero no de los de ahora, sino de los de 1984. ¿Por qué decide una niña de 14 años militar en juventudes Socialistas? Tal vez por la imagen en mi memoria de mis padres unos años antes en un mitin. Me recuerdo en aquella amplia explanada abarrotada de gente, subida en un remolque desde el que podía contemplar sus rostros. Desde mi inocencia, no lograba entender el motivo de de su alborozo, ni siquiera que hacían todos allí solo para oír hablar a un hombre. Pero si noté, a pesar de mi corta edad, una ilusión especial en aquellos que le escuchaban; era como si por primera vez en la vida creyeran en el futuro que podía estarse abriendo allí mismo, justo delante de ellos, y eso, con cinco hijos, se convertía en la esperanza de que el mañana fuera nuestro y solo nuestro.
En octubre de 1982 ese hombre se convirtió en presidente del gobierno.
Veinte años después de afiliarme, en octubre de 2004, un Puertollano socialista, una Castilla La Mancha socialista, y por fin, otra vez después de ocho años, una España socialista, veían nacer a Pablo; no hace falta diga a quien debe su nombre y si alguien lo duda aún, dejará de hacerlo al final de mi relato. Desde mi vientre, vivió el nerviosismo de dos elecciones en el colegio electoral, las generales con tres meses de gestación y las europeas con seis; campañas electorales, mítines ¿cómo no iba a llamarse Pablo, si ha mamado de quien siempre mamó socialismo? Sólo me arrepiento de una cosa, no haberme mantenido firme en mi decisión de llamarle Pablo Floreal, qué si parece nombre de culebrón, qué si es una horterada, total, que se quedó con Pablo.
Floreal, que es el octavo mes del calendario republicano francés, es el nombre que en 1933 en Francia, donde tuvieron que emigrar durante la dictadura de Primo de Rivera, mi abuelo le puso a su hijo, que había quedado huérfano de madre en el mismo parto, y el nombre que llevó hasta los 19 años, cuando ya en España, la dictadura y el Juez Abundancia, decidieron que no era un nombre adecuado al Régimen (les parecía un símbolo “rojo”), y se lo cambiaron por el que más se parecía, pero que no era el suyo, Florián, que es como desde entonces se ha llamado mi padre.
Él es el primero en quien pensé cruzando la puerta de entrada de la casa del pueblo en 1984, en su complicada vida, en la pérdida de su madre sin siquiera conocerla, en su traslado a un país desconocido para él, en el que se hablaba un idioma que tantas veces había oído en su casa, pero que no era el que mejor conocía, en cómo todo lo que aconteció en su vida influyó firmemente en sus arraigados ideales socialistas, empezando por aquello que su padre intentó transmitirle a través de su nombre y que quisieron arrebatarle sin éxito: aunque rece Florián en su carné, será Floreal para siempre.
Volver por fin a su país de origen, al de sus padres, para sufrir persecuciones sin sentido, hambre, miseria, hizo que Floreal, con 19 años, quisiera volver a Francia, aunque no pudo conseguirlo, fue arrestado en la frontera y encerrado en una cárcel, como si querer sobrevivir fuera un delito y no una desgracia. No era la primera vez, ya había sido encarcelado unos años antes en la Casa de Baños de Puertollano por robar para comer; para entonces ya estaba solo con sus tres hermanos.
En 1947, la desesperación por no poder sacar adelante a los suyos, la enfermedad que le impedía y le convertía en una carga, hicieron que mi abuelo, aferrándose al corazón de sus hijos, al recuerdo de los que ya le arrebató la vida, y a la firme idea de que seguirían adelante sin el, encontrase el valor para encañonarse con una escopeta, y con un solo movimiento de uno de sus dedos, acabar de golpe con todo el sufrimiento de su vida: la muerte de dos de sus hijos, de su mujer, el hambre, el dolor, la pena, la gran pena de una vida en la que nunca tuvo siquiera la esperanza de que alguien pudiera cambiar su destino, como en aquel mitin de mi recuerdo.
Mi abuelo fue enterrado en el cementerio de Puertollano, pero no en la parte cristiana, había desafiado las leyes de Dios adelantando lo que tarde o temprano habría hecho la tuberculosis. Creemos que el destino y la hipocresía de la religión hicieron que acabase enterrado en la tumba común donde fueron a parar años después los restos de los compañeros fusilados al final de la guerra en nuestra ciudad, con el resto de los enterrados en el cementerio no cristiano. Por eso, cuando cada 13 de junio, aniversario del fusilamiento, acudo con mis compañeros de partido a depositar una corona de flores en esa tumba, no puedo evitar pensar en el abuelo Manuel, en Floreal y en porque fue siempre un socialista convencido, y en mi misma a mis cuarenta años y con veintiséis de militancia a mis espaldas, ¡es toda una vida! Pienso en Pablo y en el esfuerzo y sufrimiento de tanta gente para que él hoy pueda pensar, decidir y vivir en un mundo que no deja de ser complicado, pero que le ofrece todo lo que ellos no tuvieron.
En mi mente, la niña tímida de 14 años vuelve a entrar una y otra vez por aquella puerta, bajo unas siglas que formarían parte de mi vida con tal rotundidad que ya no concebiría vivir sin ellas. El sufrimiento de Manuel no es en balde, y de algún modo siento que Floreal recupera su nombre.
En 1904, justo 100 años antes del nacimiento de mi hijo, Manuel cumplía 5 años, los que hace unos días ha cumplido Pablo, y esto me hace recordar la última frase de mi libro favorito que dice: “porque las estirpes condenadas a vivir cien años de soledad, nunca tendrán un segunda oportunidad sobre la tierra” y que a mí hoy se me antoja de esta manera: porque las estirpes que han vivido cien años de socialismo, siempre tendrán una segunda oportunidad sobre la tierra y yo espero que Pablo sea capaz de aprovecharla.
domingo, 15 de noviembre de 2009
La paz es el camino
La orilla Blanca, la orilla negra
. . .
- "He de hacer un alto mi capitán"
- "Sí, que estoy cansado, no puedo más"
- "Alerta cúbrase, al terraplén"
- "Alerta estoy mas cúbrete tú también.
Di, soldado de dónde eres tú"
- "Del país vecino que hay más al sur.
Y por el río pasa la frontera,
la orilla blanca, la orilla negra.
Y sobre el puente veo una bandera,
mas no es la misma que está en mi corazón".
- "De los míos creo no debes ser"
- "Por mi uniforme lo puede ver"
- "No sé, si mis ojos ya están sin luz;
me han herido y tal vez fuiste tú"
- "Triste es el destino, mi capitán,
mientras haya guerras no cambiará ...
y en la colina silba la metralla
la hierba verde está quemada,
y por el río sigue la batalla
nosotros dos ya llegamos al final ...
Tengo que marcharme mi capitán"
- "Voy contigo, no me querrás dejar"
- "No te abandonaré, lo sabes ya,
vivamos juntos para la eternidad ...
Todo ha pasado, hay paz en la frontera,
la orilla blanca, la orilla negra,
pero hay quien llora y se desespera,
gritando un nombre que no responderá ...
- "He de hacer un alto mi capitán..."
jueves, 12 de noviembre de 2009
EL SOLDADO ESPAÑOL

He querido traerlo aquí, como homenaje a todos los que, dentro y fuera de nuestras fronteras, arriesgan su vida a diario en el cumplimiento de su deber.
Curtido por la pólvora que humea,
noble con el amigo y el contrario,
audaz hasta emprender lo temerario,
y más valiente cuanto más pelea.
En rústica mochila que blanquea
lleva su pan, su equipo y su salario,
y al cuello, en el bendito escapulario,
el culto de la Virgen de su aldea.
Semejante al pedazo de metralla
que el cañón a los aires abandona,
sucumbirá ignorado en la batalla;
para el que lucha, y sufre, y vence y calla...
¿no ha de tener la patria una corona?
lunes, 19 de octubre de 2009
Manipuladores
Ciertas personas trataron de obligarme a ejercer mis funciones con arreglo a sus criterios, y monopolizar el foro con la política, ridiculizando a quienes escribían sobre temas genuinamente mestanceños, lo cual, lógicamente y para su cabreo, no consiguieron.
A raíz de este asunto, y tras mucho tiempo de sequía musística, se me ocurrió este soneto, tomando para el primer verso de cada estrofa uno de un conocido poema del genial Quevedo.
.
No he de callar, por más que con el dedo
sábado, 26 de septiembre de 2009
Con cariño, para tu sobrino Dioni y la encantadora galleguiña.
Gran parte de la felicidad, a la que todos aspiramos, aunque parezca una cursilería o un tópico, tiene mucho que ver con el amor. Porque todos nosotros necesitamos amor, el cual forma parte de la naturaleza humanan, tanto como comer, beber y dormir.
Y compartir y caminar juntos.
Y que, cuando transcurran los años, podáis deciros, asidos de la mano y mirándoos a los ojos, lo que expresa Benedetti en este poema:
TODAVIA
No lo creo todavía,
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría
palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo,
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo;
tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa;
sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte,
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía;
pero venís y es seguro,
y venís con tu mirada,
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro;
y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos,
en cambio, sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido;
y si beso la osadía
y el misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
Mario Benedetti
martes, 22 de septiembre de 2009
La gran boda gallega


El viaje pintaba bien, pues dada la lejanía del lugar y lo extenso de nuestra familia, contratamos un autobús que fue recogiéndonos en ruta, para reunir a un total de 27 personas entre hermanos, cuñadas, sobrinos, parejas de éstos... En fin, una buena tropa, con la que compartimos comidas en ruta, recuerdos, chistes y bromas.
Aunque algo cansados por los muchos kilómetros, el sábado nos trajo dos lugares para resarcirnos: La ermita de Santa Eulalia en Dumbría, donde se celebró el enlace, y el Hostal-Restaurante Playa de Estorde, donde se llevó a cabo el banquete.
Si la ermita y el entorno donde se encuentra es digno de admiración por su belleza, no os quiero contar lo que significa atacar un buen bogavante o un plato de cigalas, mientras por los ventanales abiertos del salón se cuela la agradable brisa de este rincón de la Costa da Morte.
Las vistas eran sencillamente espectaculares, y contemplar a mi gente asombrarse desde el mirador por la rapidez y la profundidad de la bajamar, mientras el que escribe hablaba de temas marineros con un amigo, experto percebeiro, antiguo marino mercante y que además cumplió su servicio militar a bordo de un barco en el que, años después, pase yo un periodo de mi vida, hizo que mis "pilas marinas" se recargaran para una buena temporada.
¡Gracias sobrino, acertásteis en todo!
lunes, 7 de septiembre de 2009
POEMAS DE NIÑOS PARA TODAS LAS EDADES
En mis largos años dedicados a la docencia, intentaba enseñar, a mi alumnado, a pensar y a deducir para poder escoger, al tiempo que aprendían a conocer, aprendían a hacer, aprendían a vivir y aprendían a ser. Esto es una pequeña muestra de aquello: Lengua, literatura, poesía, composición, vida sana, saber consumir…
¿No has leído que fumando
Vas tu sangre envenenando
Con el tóxico fatal
Qué tu salud va minando?
Viendo a tu padre fumar,
Al maestro y al doctor,
No cometas el error
De quererlos imitar
Haciéndote fumador.
Para ser un “hombre entero”
No es necesario fumar,
Ni los antros frecuentar,
Donde se tira el dinero
Que tanto cuesta ganar.
(Composición realizada por dos de mis alumnas de 7º de EGB en el año 1991)
jueves, 3 de septiembre de 2009
Después de la vacaciones

Pongo en marcha mi corta imaginación
Y como ví la charca con emoción
Me decido a hacerlo con Word en mano
Debiste ser germinal hortelano
Pero parece que te iba la canción
De buen bucanero con su embarcación
Por aquello, tú decidiste, hermano
Irte a la mar para sentirte entero
Dedicar la vida a la navegación.
En Hinojosas encontré al bucanero
Aún sus antiguas raíces siguen en acción
Y la casa prepara lo primero
Como mestanceño, sublime reacción
lunes, 3 de agosto de 2009
"Marinerito tierra adentro" o "Mestanza arde en fiestas"


lunes, 13 de julio de 2009
RECORDANDO A NERUDA, POETA DE LA VIDA
Una serie de actividades se llevan a cabo, a partir del 12 de julio, en Chile para celebrar los 105 años del nacimiento del Poeta y Premio Nobel de Literatura, Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, mundialmente conocido como Pablo Neruda, nacido el 12 de julio de 1904 en la localidad de Parral,
Poeta de la vida, poeta idóneo para los no iniciados, parece contarnos que la poesía es todo menos artificio y engaño. Es, simple y llanamente, vida cualquiera: así de hermosa.
He aquí una bellísima muestra.
“VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA”
Poema 06... Te recuerdo como eras en el último otoño...
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
Poema 20... Puedo escribir los versos más tristes está noche...
Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
.
sábado, 11 de julio de 2009
La hipertensión del pirata...."El origen"
No le encontraba una explicación lógica hasta que, hace unos días, mientras se reproducía el vídeo de Balti "Nacimiento de Kala" escuché una expresión que llevaba sin oir casi veinticinco años, "Luego aluego", que me transportó como en un "flash back" a mi etapa cartagenera, entre los años 1982 y 1985.
Andaba yo entonces por los veintipocos y en Cartagena encontré a mi segunda familia, la de mi compañero y amigo Antonio Quiles, que me acogió como uno más (y no eran pocos) en su casa del Barrio "Virgen de la Caridad", más conocido como "Las Seiscientas". Con ellos comí en innumerables ocasiones, en su casa dormí más de una noche, desplazando al "chinorri" de la casa desde su cama al sofá, y allí se lavaba mi ropa todas las semanas, pues la señora Isabel se negaba en redondo a que me gastara "los cuartos" en una lavandería, teniendo ella "una buena lavadora" .
Pues bien, esta familia, humilde pero compuesta por personas de la más alta calidad humana, tenía por costumbre veranear donde los más pudientes, en las playas del Mar Menor, si bien de una forma un tanto peculiar.
Existían entonces, cerca de la zona conocida como Playa Paraíso y del camping "Villas Caravaning", unas salinas abandonas, que por lo que veo ahora desde las alturas del Google Maps, se han vuelto a poner en explotación. Por aquellos años su propietaria, una viuda acaudalada según contaban los mayores, daba permiso para que en sus tierras, colindantes a la playa, se instalara todo aquél que quisiera con su tienda de campaña.
El Sr. Pepe Quiles, jubilado de la Empresa Nacional "Bazán", montaba, apenas terminaba mayo, su tienda familiar (dos dormitorios pequeños y uno de matrimonio, porche cubierto y cocina independiente) en dicha playa, donde se constituía una auténtica ciudad de aluvión, con familias que se conocían de veranear año tras año en el mismo sitio. Como yo poseía entonces una tienda canadiense de 4 plazas, me "adosé" a mi familia cartagenera, utilizando mi tienda como "pisito para solteros".
No me extenderé contando muchas aventuras, como la de llegar a remo (Manolo, no teníamos vela ni motor) hasta Isla Mayor, para comer en el chiringuito que allí había unas riquísimas sardinas asadas, mientras el Sr. Pepe, de proel, nos gritaba "Chacho, no reméis tan fuerte, que nos vamos a salir de España". O como nuestra recogida de kilos y kilos de almejas para el arroz. O aquel día en que, tras ser expulsados a las ocho de la mañana de la tienda de solteros a golpe de insecticida (porque al parecer la habíamos "líado parda" despertando a todo el mundo cuando llegamos de madrugada, después nuestro habitual recorrido por las discotecas de la Manga) me quedé dormido en el agua sobre una colchoneta y desperté, horas más tarde, cerca de Isla Perdiguera, con la espalda en carne viva por las quemaduras.
El caso es que una de las principales carencias de esta acampada era la del agua dulce. Confieso que a esa edad no la usaba mucho para beber, pero quien conozca el Mar Menor, sabrá que la concentración de sal se acerca mucho a la del Mar Muerto.
Existía, como siempre ocurre en estos casos, un hombre avispado que, con unos depósitos, unas mangueras y unas alcachofas, te ofrecía la posibilidad de ducharte al precio de 50 pesestas. La pega es que por ese dinero te tomabas dos quintos de cerveza, así que, durante la primera quincena de julio el que suscribe efectuaba su higiene personal "a lo pirata" y permanecía sin que por su cuerpo corriera ni una gota de agua dulce, con el correspondiente acúmulo de salitre en pelo, nariz, orejas y otras oquedades corporales, sobre las cuales no me voy ahora a explayar.
De ahí me vienen, creo yo, estas aficiones bucaneras y, aunque los médicos se empeñen en lo contrario, mi maldita hipertensión.


