Recientemente sufrí una campaña de acoso en el foro de Mestanza de la web foro-ciudad.com, en el que, por gentileza de su administrador, tengo privilegios de moderador. Ciertas personas trataron de obligarme a ejercer mis funciones con arreglo a sus criterios, y monopolizar el foro con la política, ridiculizando a quienes escribían sobre temas genuinamente mestanceños, lo cual, lógicamente y para su cabreo, no consiguieron. A raíz de este asunto, y tras mucho tiempo de sequía musística, se me ocurrió este soneto, tomando para el primer verso de cada estrofa uno de un conocido poema del genial Quevedo.
DUEÑO DE MIS SILENCIOS . No he de callar, por más que con el dedo
señales y repruebes lo que digo
y acuses falsamente y sin motivo,
a mayor beneficio de tu ego.
.
Ya tocando la boca o ya la frente
intentas desvirtuar lo que yo escribo.
Si sólo quiero hablar con mis amigos
¿ha de importarle al resto de la gente?
.
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
me siento a componer este soneto,
que dice, solamente, lo que dice.
.
Puede hablar el ingenio, asegurado,
que el ingenio valiente y sin matices
me tendrá, firmemente, de su lado.
.
(Dedicado a Getrux, al que animo a que continúe escribiendo relatos mestanceños en el foro).
Gran parte de la felicidad, a la que todos aspiramos, aunque parezca una cursilería o un tópico, tiene mucho que ver con el amor. Porque todos nosotros necesitamos amor, el cual forma parte de la naturaleza humanan, tanto como comer, beber y dormir.
Y compartir y caminar juntos.
Y que, cuando transcurran los años, podáis deciros, asidos de la mano y mirándoos a los ojos, lo que expresa Benedetti en este poema:
TODAVIA
No lo creo todavía, estás llegando a mi lado y la noche es un puñado de estrellas y de alegría
palpo, gusto, escucho y veo tu rostro, tu paso largo, tus manos y sin embargo todavía no lo creo;
tu regreso tiene tanto que ver contigo y conmigo que por cábala lo digo y por las dudas lo canto
nadie nunca te reemplaza y las cosas más triviales se vuelven fundamentales porque estás llegando a casa;
sin embargo todavía dudo de esta buena suerte, porque el cielo de tenerte me parece fantasía;
pero venís y es seguro, y venís con tu mirada, y por eso tu llegada hace mágico el futuro;
y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos, en cambio, sé que en tus brazos el mundo tiene sentido;
y si beso la osadía y el misterio de tus labios, no habrá dudas ni resabios te querré más todavía.
El pasado fin de semana nos desplazamos a tierras gallegas, para asistir a la boda de mi sobrino Dioni, quien merced a esto de las nuevas tecnologías, se casaba con una encantadora galleguiña, con la que había comenzado a relacionarse a través de Internet desde su pueblo natal de Bailén.
El viaje pintaba bien, pues dada la lejanía del lugar y lo extenso de nuestra familia, contratamos un autobús que fue recogiéndonos en ruta, para reunir a un total de 27 personas entre hermanos, cuñadas, sobrinos, parejas de éstos... En fin, una buena tropa, con la que compartimos comidas en ruta, recuerdos, chistes y bromas.
Aunque algo cansados por los muchos kilómetros, el sábado nos trajo dos lugares para resarcirnos: La ermita de Santa Eulalia en Dumbría, donde se celebró el enlace, y el Hostal-Restaurante Playa de Estorde, donde se llevó a cabo el banquete.
Si la ermita y el entorno donde se encuentra es digno de admiración por su belleza, no os quiero contar lo que significa atacar un buen bogavante o un plato de cigalas, mientras por los ventanales abiertos del salón se cuela la agradable brisa de este rincón de la Costa da Morte.
Las vistas eran sencillamente espectaculares, y contemplar a mi gente asombrarse desde el mirador por la rapidez y la profundidad de la bajamar, mientras el que escribe hablaba de temas marineros con un amigo, experto percebeiro, antiguo marino mercante y que además cumplió su servicio militar a bordo de un barco en el que, años después, pase yo un periodo de mi vida, hizo que mis "pilas marinas" se recargaran para una buena temporada.
En mis largos años dedicados a la docencia, intentaba enseñar, a mi alumnado, a pensar y a deducir para poder escoger, al tiempo que aprendían a conocer, aprendían a hacer, aprendían a vivir y aprendían a ser. Esto es una pequeña muestra de aquello: Lengua, literatura, poesía, composición, vida sana, saber consumir…
¡Tira el cigarro chaval!
¿No has leído que fumando
Vas tu sangre envenenando
Con el tóxico fatal
Qué tu salud va minando?
Viendo a tu padre fumar,
Al maestro y al doctor,
No cometas el error
De quererlos imitar
Haciéndote fumador.
Para ser un “hombre entero”
No es necesario fumar,
Ni los antros frecuentar,
Donde se tira el dinero
Que tanto cuesta ganar.
(Composición realizada por dos de mis alumnas de 7º de EGB en el año 1991)
Una serie de actividades se llevan a cabo, a partir del 12 de julio, en Chile para celebrar los 105 años del nacimiento del Poeta y Premio Nobel de Literatura,Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, mundialmente conocido como Pablo Neruda, nacido el 12 de julio de 1904 en la localidad de Parral, 342 kilómetros al sur de la capital chilena, y fallecido en Santiago el 23 de septiembre de 1973, habiendo recibido el nóbel dos años antes.
Está considerado uno de los mayores y más influyentes de su siglo, de quien Gabriel García Márquezdijo que era "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma"y Harold Bloom, crítico y teórico literario estadounidense, que “ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él”.
Poeta de la vida, poeta idóneo para los no iniciados, parece contarnos que la poesía es todo menos artificio y engaño. Es, simple y llanamente, vida cualquiera: así de hermosa.
He aquí una bellísima muestra.
“VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA”
Poema 06... Te recuerdo como eras en el último otoño...
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
Poema 20... Puedo escribir los versos más tristes está noche...
Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.